La vida entre un pueblo y una ciudad [8]

Nueve y media de la mañana.

Hacía años que no me levantaba a estas horas y creo que si no llega a ser per Ishmael que ha venido a despertarme para decirme si quería un café con leche, no me levanto.

Me he tomado dos cafés con leche seguidos, y por fin he conseguido despertarme. Me encantan los domingos en los que no tienes ningún compromiso y dispones de todo el tiempo para hacer lo que te apetezca.

Hemos pasado prácticamente toda la mañana en el patio, el sol calentaba lo suficiente para ponerme el bikini y tomar el sol. Me siento llena de energía.

Voy a repasar los apuntes de catalán, mañana tengo clase y la fecha del examen ya se acerca.

¡Hasta pronto! 🙂

La vida entre un pueblo y una ciudad [7]

Semana Santa.

El frío nos ha sorprendido a todos, tenía como proyecto renovar las plantas de todas las macetas de los balcones pero voy a tener que esperar que el tiempo mejore.

Hemos tenido visita de unos amigos que viven en Manchester, y tengo la sensación que se van felices. Les ha encantado la zona, la casa y la comida que Chris ha preparado. Ha sido genial verles mojar los calçots en la salsa romesco.

¡Ya no tenemos vino! entre semana tenemos que ir a una bodega estupenda que hay en Binéfar.

Mañana vuelvo al trabajo, 😦 a no ser que hoy me toque la lotería, jejeje

Hasta mañana 😉

La vida entre un pueblo y una ciudad [6]

Seis y cuarto de la mañana.

Conciliar la vida laboral con la familiar, sobretodo cuando los niños están de vacaciones, es agotador para todos. Es por esta razón que no he podido escribir estos días, la verdad es que no tengo tiempo para nada.

Lanzo una pregunta: Si no tienes los abuelos que se puedan ocupar de los niños o una buena canguro ¿es mejor vivir en la ciudad o en un pueblo?

Por cierto hoy he tomado nueve cafés con leche, pero esto no va impedir que duerma profundamente toda la noche, estoy reventada.

Hasta mañana, espero.

La vida entre un pueblo y una ciudad [5]

Ocho de la mañana.

Mis chicos me han dejado dormir, es que saben que soy una dormilona.
Nos hemos dado prisa y hemos ido Tamarite a tomar café al bar Juanet, donde hacen uno de los mejores cafés con leche que he probado nunca. Si lo pides en vaso te lo sirven en vaso de caña como a mi me gusta. Es un lugar especial donde se mezcla todo tipo de gente, vale la pena coger el coche y conducir esos cinco kilómetros.
Hoy la Asociación de Amas de Casa de Alcampell organizan una merienda en la Plaza Mayor para todos los que quieran probar productos de tocino. Es el evento que pensé que se hacía ayer, me confundí 😦
Chris, Ishmael y yo hemos ido a tomar algo y saludar a nuestros vecinos, el ambiente está muy animado y hay mucha gente, se nota que ya han llegado algunos de los que pasan las vacaciones de Semana Santa.
Hasta mañana 🙂

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La vida entre un pueblo y una ciudad [4]

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Seis y cuarto de la mañana.

Por fin es viernes. Hace un día precioso, de vuelta a casa el termómetro de la carretera que cruza Altorricón marcaba 26 grados.

Cuando he llegado a casa como ya había comido, he ido al patio y me he tumbado en la hamaca a tomar el sol y echar una siesta. El gato del vecino me ha venido a visitar varias veces.

He visto que en el pueblo están preparando para esta noche una cena popular en la Plaza Mayor, todavía no hemos decidido si vamos a ir pues Ishmael está muy cansado los viernes por la noche.

Hasta mañana. 🙂

PD: He tomado solo tres cafés con leche.

La vida entre un pueblo y una ciudad [2]

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Seis y cuarto de la mañana.

Ningún obstáculo esta mañana, todo ha funcionado de maravilla.

Siento que el invierno ya está superado, he tenido que ponerme las gafas de sol llegando a Lleida, estos primeros rayos de sol me han llenado de energía.

He tomado mi cuarto café con leche en el bar Nelson, un sitio curioso.

En la oficina ha sido muy divertido porque el futuro jefe tenía que venir a vernos y no se ha presentado, ni llamado diciendo que no podía venir. Esta situación me ha hecho recordar la película Bienvenido Mr. Marshall en la escena que todo el pueblo está esperando la llegada de los americanos.

Chris se ha enfadado conmigo porque según él habíamos quedado para ir al pub y le he dado plantón. Yo no soy consciente de nuestra cita.

Esta tarde he ido con los niños a Tamarite a hacer unos encargos y cuando hemos vuelto me he cambiado de ropa, o sea, me he puesto mi jersey viejo de estar por casa, mis pantalones de algodón manchados de lejía y mis chancletas. Quiero decir con esto que no es la ropa más adecuada para que alguien que no sea muy cercano a mi me vea y por supuesto que no estoy en disposición de salir a la calle. Los que me conocen bien ya saben que significa cambiarme de ropa, es más que ponerme cómoda.

Cuando Chris me ha visto vestida así , pues ya te lo puedes imaginar.

Mañana veré que puedo hacer para arreglar las cosas. 😉

Adiós.

La vida entre un pueblo y una ciudad [3]

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Seis y cuarto de la mañana.

¡Que desastre! no hay butano, no puedo preparar café. Está bien cuando llegue a la universidad compraré uno de la máquina.

Desastre de nuevo, no funciona la máquina de bebidas calientes.

No me gusta empezar el día así, pero pongo buena cara y entro en el aula para asistir a mi curso de Nivel C de catalán durante dos horas.

Por suerte, Marcela la profesora, nos ha dejado salir media hora antes porque empezamos la vacaciones de Semana Santa y hemos ido todos juntos a tomar un café. Soy adicta al café y hoy obligada he tomado tres menos, quizás es el principio de algo…

Como no hay una sin dos y dos sin tres he comprado un boleto de lotería y a ver si me toca.

Hasta mañana 🙂