¿Dónde están las mercerías?

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Revisando la ropa que acumulamos en los armarios, he comprobado que hay mucha que no nos ponemos porque le falta un botón, porque se ha descosido el dobladillo, porque la cremallera no funciona. Solo son tres ejemplos de lo que puede ser motivo en mi casa para dejar un vestido, una falda, una camisa y un pantalón en el olvido.

Así que me puse manos a la obra y durante dos tardes reparé todas las prendas que mis mínimos conocimientos en costura me permitieron.

Antes de hacer las composturas fui a comprar todo lo que pensé que podría necesitar. Hilos de varios colores y grosores, agujas, dedal y tijeras y sobretodo un costurero. Hasta el momento he guardado las pocas cosas que tengo en una bolsa de tela.

Mi sorpresa fue tan grande al descubrir que casi ya no hay mercerías, me refiero a las mercerías de antes donde entrabas y tanto cajón, cajitas y expositores te hacían perder la cuenta en caso que quisieras contabilizarlas. Mi nostalgia me lleva a cuando era una niña de cuatro años y mi madre nos daba a mi hermana y a mi una trozo de tela para hacer unos vestidos a nuestras muñecas. El trabajo de mi hermana, que por cierto es cuatro años y medio mayor que yo, era impecable, el mío no tanto, el tamaño del vestido y el botón no era proporcional, pero valía igual. Mi madre nos animaba a las dos a seguir y a ir perfeccionando la técnica.

Fue en la escuela primaria donde una de las pocas cosas que debo agradecer a las monjas (en realidad las odio por casi todo) es que nos enseñaron a coser, ellas decían: Un día os hará falta, y así ha sido. Todas aquellas clases de costura que me parecían aburridas e inútiles ahora sé que eran aburridas pero útiles.

En la mercería que encontré la señora me recomendó todo lo que debía tener, una especie de primeros auxilios par arreglar ropa en casa, le hice caso y compré más artículos de los que quería, pero sin duda la estrella fue mi costurero de madera con patas, imitando a los antiguos.

Mientras compraba corchetes, goma elástica, cremalleras, velcro y un largo etc. le pregunté ¿Porqué es tan difícil encontrar una mercería? Me respondió que la gente ya no cose en casa, lleva a arreglar la ropa en locales que se dedican a ello y además el margen de negocio es muy pequeño, así que los pocas mercerías que quedan es casi por vocación.

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